Alzheimer y los niños

Queridas familias,

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Tenemos la suerte de contar con una “Colaboración puntual” más. Josune es mamá de una niña de 2º de Primaria y además es psicóloga de formación. Está especializada en gestión de entidades sociales y durante muchos años ha trabajado en el ámbito de las enfermedades neurodegenerativas.

Este post se publicó previamente en otro blog, al que también os animamos a echar un vistazo en el siguiente enlace pues creemos que os puede resultar interesante: pepitaliving

Josune aborda en las siguientes líneas el tema del Alzheimer y los niños:

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Existe hoy día la tendencia de apartar en la medida de lo posible a los niños y adolescentes de esta realidad que sucede en muchos hogares. Lo hacemos con la excusa de protegerles y evitarles el sufrimiento de que vean a su abuelito o abuelita en determinadas condiciones. Sin embargo, nos encontramos ante una maravillosa oportunidad de compartir con nuestros hijos experiencias, vivencias y conversaciones que sin duda les enriquecerán y harán de ellos personas con una sensibilidad especial. Desarrollarán empatía, amor y respeto por los mayores y habilidades de gestión y verbalización de las emociones. Por supuesto, será útil para el desarrollo de su autoestima ya que podrán comprobar cómo su ayuda puede ser muy importante en todo el proceso.

Por otra parte, para las personas con Enfermedad de Alzheimer es muy enriquecedor el contacto con los niños y niñas de la casa, ya que para las personas afectadas se trata de una relación más fácil y que se da entre iguales, al verse reducidas sus capacidades: vocabulario más básico, actividades más simples, …

Por lo tanto, fomentar este tipo de relación se convierte en una verdadera oportunidad para ambas partes.

¿En qué pueden colaborar los más pequeños de la casa? Aquí algunos ejemplos:

  • Compartir momentos con su abuelito o abuelita viento fotos antiguas. Los niños se sorprenderán de lo bien que recuerda el abuelito todas las historias relacionadas con esas fotos.
  • La música es una forma de conexión impresionante con las personas con demencia. Recopilar música de su época y escucharla y cantar e incluso bailar con ellos puede ser una forma estupenda de pasar un rato divertido con los abuelos. Se sorprenderán de cómo recuerdan la letra y la melodía de las canciones.
  • Si hay una mascota en casa como por ejemplo un perro, siempre que la persona con demencia no le asuste, puede ser también muy enriquecedor que tenga la oportunidad de jugar con él, acariciarle, sacarle a pasear, etc… en compañía de sus nietos.
  • A muchas personas con demencia, sobre todo mujeres, les encantan las muñecas. A través de ellas, al igual que en el caso de los animales, consiguen transmitir muchas emociones que no son capaces de expresar verbalmente. Los pequeños de la casa pueden facilitar esta interacción con gran facilidad. Teniendo en cuenta por supuesto que la abuelita no es una niña y que el trato siempre debe de ser de respeto a un adulto.
  • Los niños pueden compartir con ellos momentos de juego. Una vez más teniendo en cuenta que estamos ante una persona adulta y no conviene ofrecerle juegos muy infantiles. Pero se puede jugar a las cartas, a colorear mandalas, a hacer sopas de letras, jugar al parchís, buscar diferencias, nombrar objetos de los distintos lugares de la casa…

Los más mayores de la casa, pueden colaborar de una manera mucho más directa en el cuidado. Y pueden convertirse en un apoyo fundamental para el cuidador principal: pueden sustituir a éste mientras va a su clase de yoga, a la peluquería, a tomar un café con sus amigas, a cenar con su marido, … También pueden acompañar al cuidador principal en el paseo diario con la abuela para que éste le resulte más ameno.

No tengamos miedo a que a partir de cierta edad asuman pequeñas responsabilidades respecto al cuidado de sus abuelos y en consecuencia respecto a la descarga de sus padres en la tarea de cuidadores.

Así, el objetivo de todos debe centrarse en, a pesar de lo duro de la situación, tratar de experimentar una vivencia positiva para toda la familia, incluyendo como vemos, a los más pequeños de la casa. Sin duda, es una experiencia muy dura pero compartida, siempre es mejor.”

Josune Méndez de Cruz

Os recomendamos otra lectura, escrita también por ella, en la que desgrana los sentimientos más habituales que experimentan las familias al recibir el diagnóstico del Alzheimer. Podéis leerlo aquí

¡Gracias Josune!

 

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